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La
Potranca pasa el Río
Un día la mamá de la potranquita blanca,
le mandó llevar una bolsa de trigo al molino, la potranca salió rápidamente con la bolsa a cuestas.
Hete aquí que en el camino la potranca se
encontró con un río caudaloso. ¿Cómo podría pasar el río? La potranca le fue a preguntar al viejo buey: “ Tío buey, ¿el agua
es profunda?”. Este le contestó. “ No, ayer crucé el río y el agua me llegaba solamente hasta las rodillas.”
Después de escuchar las palabras del buey,
la potranca se acercó al agua. Pero llegó una ardilla corriendo, que le gritó: “Potranquita, no atravieses el río. El agua está
tan profunda que ayer mi compañero se ahogó al pasarlo.”
El tío buey decía que el agua era poco profunda,
y la ardilla lo contrario. ¿Quién tenía razón? La potranca no sabía que hacer y decidió volver para preguntar a su mamá.
Mamá yegua la interrogó: “¡Por qué has vuelto?
La potranquita le dijo agitada: “ En el camino hay un río. El tío buey me dijo que el agua no es profunda pues él puede pasarlo,
y la ardilla, que está muy hondo y ella no puede cruzarlo.”
“¿Y a ti qué te parece?”, siguió preguntando
la madre. La potranquita no supo qué responder.
Entonces ella el dijo cariñosamente a la
pequeña. “ El tío buey es muy alto y grande, a él le parece que el agua es poco profunda; la ardilla es muy baja y pequeña,
y claro, para ella, el agua es muy profunda. Lo que ellos te dijeron son sus propias experiencias, ¿cuál es tu experiencia?”
La potranquita comprendió y salió al galope.
En la orilla del río, la potranquita se volvió
a encontrar al tío buey y a la ardilla. Ellos seguían manteniendo que lo que decían era correcto. En ese momento la potranquita
se comparó primero con estío buey, grande y alto, y luego con la ardilla, baja y pequeña.
Exclamó: “¡Voy a hacer una prueba!”
Después de cruzar con cuidado la potranquita
supo que el agua no tenía la poca profundidad que el tío buey le había dicho, pero tampoco era tan honda como decía la ardilla.
Y así la potranquita atravesó sin problemas
el río.
Después de dejar el trigo en el molino, volvió
a su casa. Mamá yegua quedó muy contenta puesto que había cumplido bien el encargo.
En adelante, al encontrarse en situaciones
desconocidas. Lo primero que hacia la potranquita era preguntar a otros y pensarlo bien, luego probaba ella misma. De esta forma,
poco a poco adquirió mucho conocimientos.
Cuentos Chinos para niños
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