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HOLISTICA
Indice
1. Qué es la holística
2. Holopraxis filosófica
3. Importancia de la holística
4. Holismo y superholismo
5. Etapas del pensamiento holístico
6. Principios de la holística
7. Hologogía: praxis de una nueva educación
8. Sintagmas
9. Holística y sistemas
10. Referencias
1. Qué es la holística
La holística alude a la tendencia que permite entender los
eventos desde el punto de vista de las múltiples interacciones
que los caracterizan; corresponde a una actitud integradora como
también a una teoría explicativa que orienta hacia una
comprensión contextual de los procesos, de los protagonistas y
de sus contextos. La holística se refiere a la manera de ver las
cosas enteras, en su totalidad, en su conjunto, en su
complejidad, pues de esta forma se pueden apreciar
interacciones, particularidades y procesos que por lo regular no
se perciben si se estudian los aspectos que conforman el todo,
por separado.
La voz griega holos se expresa en castellano como prefijo, hol u
holo, y significa entero, completo, "todo"; indica también
íntegro y organizado. Con holos se significa totalidad,
relaciones, contexto o cualquier evento, aspecto, circunstancia,
cualidad o cosa que en su momento esté siendo estudiado o tomado
en cuenta, como "uno", como complejidad o como totalidad. Por
ejemplo, cuando en una investigación cualquiera se han precisado
los aspectos conceptuales y en consecuencia se ha delienado la
investigación -se ha focalizado la misma y se ha delimitado-,
para los efectos de la investigación ese contexto corresponde al
holos de la investigación. Holos alude, entonces, a contextos, a
complejidades, a realidades objeto de estudio, en relación con
otros holos, es decir, con otros eventos, pues el holos es
complejo, expresa múltiples relaciones, es dinámico y está en
permanente relación. En otras palabras, el holos -el uno-, es
múltiple en sus manifestaciones y expresa relaciones diversas,
contínuas, a veces insólitas y paradójicas. Constituye el holos
la unidad de referencia para el estudio y comprensión de los
eventos y de la realidad, en un contexto de relaciones e
interacciones multidimensionales constantes.
La holística ha estado presente en el desarrollo del pensamiento
universal. La comprensión filosófica, desde sus inicios, es
holista, es decir, parte de una comprensión universal, global,
entera o íntegra de los procesos y de las apreciaciones, para
derivar progresivamente hacia aspectos de las realidades
comprendidas en dichos procesos.
Se reconoce como uno de los textos más significativos de la
holística el escrito por el filósofo sudafricano Jan Christian
Smuts (1870-1950), nacido en Malinesbury, quien tuvo vida activa
política y militar en su país. En 1926 publicó Holismo y
evolución. En este texto, desarrolla su concepción holística o
de totalidad de las cosas según la cual, si se configura el todo
con sus partes pero se observa la totalidad, se producen
realidades y efectos diferentes a los producidos por las partes.
El proceso "holista", Smuts lo inscribió dentro de procesos
evolutivos, caracterizados por la síntesis creadora, en una
actividad dinámica, en evolución, hacia los ideales holísticos.
Cualquier mirada permitirá apreciar que el mundo está hecho de
conjuntos, recalcó Smuts, aclarando que éstos están contenidos
dentro de otros contextos u holos, y éste a su vez está
contenido en otros más, configurando el cosmos e integrando
realidades y procesos de manera constante, dinámica e
interactiva. Vista la realidad de esta manera, se podrá percibir
como dinámica, interactiva y creativa, ya que «este proceso
cósmico global, al desplegarse en el cosmos, no es sino la
evolución" (Wilber, 1989). En consecuencia, los procesos
naturales, el crecimiento, las relaciones, las actividades
intelectuales, todo, estaría influenciado o realizado dentro de
consideraciones holísticas; esto significa, como parte de un
proceso en el cual la determinación o la precisión de las cosas
se logra por múltiples relaciones, eventos dinámicos, sinergias
y expresiones de contexto.
La holística tuvo repercusión en biología y medicina, gracias a
Kurt Goldstein, biólogo e investigador, quien en 1934 publicó
"El organismo. Una aproximación holística de la biología". Allí
estudió las interacciones entre organismo, estímulos y órganos,
en base a un proceso global, armónico, integrado.
Según la comprensión holística, «el todo y cada una de las
sinergias están estrechamente ligados con interacciones
constantes y paradójicas» (Weil, 1996). Esto quiere decir que
cada acontecer está relacionado con otros acontecimientos, los
cuales producen entre sí nuevas relaciones y eventos en un
proceso que compromete el todo.
Cada hecho constituye un acontecimiento, sabiéndose que cada
circunstancia produce una serie de nuevas situaciones, las
cuales de alguna u otra manera influyen sobre sí y sobre los
otros, en el más amplio contexto. Este proceso relacional, esta
holopraxis social, afecta el todo en sus posibilidades y crea a
su vez una aprehensión novedosa en el campo de la investigación
y de la vida misma ya que si el humano trata de determinar sus
propios límites, la orientación holística conduce a aceptar que
el lindero de toda comprensión, vivencia y razón de ser, está en
las interacciones de cada evento, así como también en el sentido
de trascendencia. En otras palabras, la comprensión de los
procesos, situaciones o contextos ha de ocurrir desde el holos,
ya que en su dinamismo, en las relaciones, en los eventos, surge
nueva sinergia, ocurren nuevas relaciones y se generan nuevos
acontecimientos. Es el todo lo determinante, aun cuando este
reconocimiento no impide que se analice cada caso en particular,
análisis que es más provechoso cuando ocurre dentro de una
comprensión holística.
Cuál es, entonces, el paradigma: el reconocer, al igual que las
teorías físicas y astronómicas, que el universo, la totalidad,
ocurre continuamente; que «el todo es mayor que la suma de las
partes», según el enunciado aristotélico; que la totalidad es
producto del conjunto de relaciones, las cuales corresponden a
eventos sucedidos, a otros que se suceden y a infinito número
que está por sucederse.
¿El riesgo? Confundir el todo con lo absoluto. En una
interpretación holista, lo absoluto expresa relaciones. El todo,
como absoluto, resulta imposible de ser aprehendido pues de
ocurrir así «ya no sería un todo». El todo se asocia, entonces,
a las experiencias concretas de totalidad que mediante procesos
holísticos permiten comprensiones referenciales a otros holos,
ante un holos (totalidad) imposible de abarcar pero con
posibilidades de ser entendido progresivamente, a partir de los
aspectos que lo expresan, en holos de relación. Por eso, el
«todo» en holística es: interacción constante; realización
cósmica y universal; potencialidad ilimitada; trascendencia;
realización histórica; y caos, entendido éste como plenitud de
posibilidades; dinamismo, optimismo... De ahí también que en
holística los límites, más que puntos de llegada o cercas de
contenido, son realidades a transcender, puntos a rebasar,
comprensiones a desarrollar...
El proceso hacia la globalización, la comprensión integradora y
el desarrollo transdisciplinario, se conocen como expresiones
del holismo. Las cosas en sí mismas integran una realidad por
las interacciones propias, por campos de acción que se
entrecruzan. La apreciación de un hecho cualquiera está dada por
la aprehensión holista de las distintas interacciones del objeto
de análisis, por lo cual se obtiene un mayor y mejor
entendimiento del suceso. Es la ilación y la tendencia a rebasar
estructuras y límites lo que determina los eventos; es la
relación profunda entre lo inmanente y lo trascendente lo
determinante en el estudio y comprensión de los seres; es la
posibilidad de establecer relaciones entre objetos,
particularidades, ideas, eventos y posibilidades lo que propicia
la comprensión del holos. Movimiento, interacción,
trascendencia, actividad, son constantes en el contexto de cada
ser o de cada cosa. Inteligencia es relación, de estímulos, de
ideas, de experiencias, de percepciones, de intuiciones, en
contextos relacionales y situacionales marcados por la
integralidad: inteligencia con sentido de contexto, como
expresión holística. Inteligencia como capacidad de relacionar,
de establecer contextos; inteligencia, incluso, como indicios
sinápticos que aluden a complejidades mayores.
2. Holopraxis filosófica
En holística, el universo, el cosmos, la realidad, es «todo»: lo
que es, lo que fue, lo que está siendo lo que será, lo que está
en posibilidad de ser. Un todo, además, dinámico, en evolución,
que ocurre permanentemente; continuum pero a su vez inmediato;
permanente pero a su vez fugaz... El todo, en la holística
aristotélica, se entiende como unidad (1992:141...). El cosmos
es la totalidad; y es la totalidad en todos sus elementos la que
está ocurriendo, pues las parcialidades expresan el todo. No son
el todo pero manifiestan su pertenencia a un holos. ¿Cuál es el
sentido o finalidad, o teleología del cosmos?: la realización,
la perfección, la totalidad, la ampliación permanente de
posibilidades, la expansión de iniciativas, la integración en
holos de comprensiones cada vez mayores. Para potenciar la
comprensión holista, es importante tomar en cuenta distintas
manifestaciones que expresan la totalidad, las cuales
evolucionan por su constante interacción, por las sinergias que
orientan hacia nuevos holos.
Holística y filosofía se relacionan estrechamente. Una y otra
pretenden encontrar el sentido profundo de las cosas, sin
pretensión de agotar el conocimiento, ni mucho menos hacerlo
propio. Por ésto, es bueno tener en cuenta que la holística
tiene su fundamentación en la filosofía y su holopraxis está
expresada en la experiencia, una experiencia que vive, observa,
aprehende, abstrae, simboliza, construye... Una experiencia
eminentemente holística. Del "holos", del todo, la filosofía
abstrae a través de particularidades el conocimiento para
progresivamente ir comprendiendo la totalidad. Sin embargo, esa
aprehensión primigenia debe ser nuevamente confrontada con el
holos para poder percibir en ese proceso los cambios que se
producen, fruto de los distintos factores y situaciones del
conocimiento.
El proceso del pensamiento es holístico, ocurre de lo general a
lo particular y de lo particular a lo general. La vivencia
humana está referida al contexto, a las relaciones espaciales.
Un punto cualquiera es percibido por las interacciones, por sus
sinergias, por las relaciones espaciales, situacionales y de
contexto.
3. Importancia de la holística
Toda época histórica entraña contradicción: mientras fuerzas de
diversa naturaleza se enfrentan entre sí, fragmentando lo
humano, ideas poderosas aupan la integración, así como también
una visión totalizante e integral de los procesos. La humanidad
se debate entre los enfrentamientos por intereses
individualistas y las necesidades de colectivos regionales; y
entre las corrientes caracterizadas por una autodiferenciación
radicalizada y la orientación global de la sociedad y del
devenir humano. La tendencia unificante se presenta como
experiencia integradora debido a su propia sinergia, y está
orientada hacia la comprensión de los fenómenos sociales,
culturales y políticos desde la óptica de la unidad, de la
unificación, de la integridad, de lo integral, y de la
totalización.
Esta actitud implica «superar» los paradigmas, las maneras de
ver las cosas, para propicir la figura del sintagma, que puede
ser entendida, de manera simple, como la integración de
paradigmas. Una actitud sintagmática propicia la convergencia,
el conocimiento, la apertura hacia otras maneras de ver las
cosas, y ésto se logra con criterios holísticos. Cuando se dice
«superar los paradigmas» se quiere decir conocerlos, estudiarlos
e integrarlos en nociones amplias. En eso consiste la holística:
tendencia, movimiento, actitud psicológica y social, enraizada
en las distintas disciplinas humanas, orientada hacia la
búsqueda de una cosmovisión que esté basada en preceptos comunes
para el género humano.
4. Holismo y superholismo
La holística estimula la iniciativa intelectual hacia la
aceptación de los fenómenos y del quehacer científico a partir
de una comprensión que considera los diferentes aspectos,
fenómenos y caracterizaciones propios de cualquier contexto. Sin
embargo, hay que diferenciar el "todo holístico" del
superholismo. En el "todo" holístico se busca aprehender
diversos aspectos que componen un holos cualquiera -el cual a su
vez está relacionado en mayor o menor grado con otros holos en
un conjunto multirrelacional, donde de variadas maneras se
incide en los eventos que lo componen-. Este holos, llámese
contexto, complejidad, o situación, se puede estudiar, conocer
en las partes integrativas, teniendo en cuenta, si se quiere,
que está a su vez vinculado con otros contextos, con otras
complejidades, y esas relaciones se expresan a través de
múltiples sinergias.
En la línea del superholismo, se pretende creer que todo,
absolutamente todo, forma parte de un mismo holos -lo cual es
probable hasta cierto punto, como unidad, pero este
planteamiento presenta graves riesgos-. En el superholismo, el "holos"
corresponde a todo lo posible, en toda consideración, cosa por
lo demás absurda; en esta perspectiva, la clave del asunto está
en percibir la totalidad absoluta para poder entender la
«totalidad del todo total». Esta posición confunde porque el
todo, visto de esa manera, es incomprensible, vastamente
inabarcable por su inconmensurabilidad. Además, al intentar
abarcar el «todo total», éste desaparecería pues ya dejaría de
ser el todo por estar considerado dentro de otro todo
continental, superior al superholismo (llegado este momento,
cualquier recuerdo con las discusiones cartesianas pudiera
inducir a leer sus Meditaciones o el Discurso del Método). En
consecuencia, la búsqueda del todo -es decir, la definición de
los eventos, de las circunstancias, de las características y de
las manifestaciones de un contexto- como manera de acercarse a
la comprensión de una realidad cualquiera, en sus distintos
aspectos que lo componen, se hace necesaria, especialmente
cuando se tiene claridad en que «las cosas son o pueden ser en
la medida de quien las percibe» o, aun más, de acuerdo al marco
teórico o epistémico que subyace en la comprensión asumida, o
del contexto al cual se adhiere dicha comprensión. Existen
múltiples maneras de abordar un suceso o de comprender un
fenómeno, y no necesariamente una de esas formas -perspectivismo
puro- es o debe ser la correcta o la que se tome como referencia
obligatoria para todos. En holística, es preciso tener la
capacidad integradora, la experticia suficiente para percibir
las variadas relaciones de un suceso, y a su vez la posibilidad
de escrudiñar las derivaciones, especialmente si se es capaz de
apreciar el conjunto, la complejidad, la cual en cierta manera
se constituye en orientación de las distintas «partes» o
sinergias que componen el corpus holístico.
5. Etapas del pensamiento holístico
La holística ha de remontarse a la historia del devenir humano
en todas su fases, como también al proceso de evolución del
conocimiento. Desde el punto de vista antropológico, la
naturaleza abstractiva de carácter cerebral es holística, pues
los procesos cognitivos devienen de las relaciones y de las
interacciones, en un contexto en el que las cosas, vistas en
este caso como "eventos", ocurren en el espaciotiempo.
En los orígenes del conocimiento humano, la existencia de mitos
demuestra la tendencia, capacidad y orientación humanos hacia la
holística. Cualquier cosmogonía y teogonía egipcia, griega,
babilónica, brahamánica, chibcha, incaica o azteca, pretenden
dar respuesta a inquietudes nacidas de la experiencia, algunos
fruto de las inferencias y otras más aprendidas culturalmente
como legado histórico. La evolución del pensamiento está signada
por la percepción holística de la realidad.
A partir de un holos, de una "totalidad", de un contexto, se
genera el conocimiento y por sus múltiples relaciones se
expanden el pensamiento, las ideas, la ciencia. Inteligencia,
como ya se ha insistido, es relación, capacidad de establecer
nexos dinámicos, interactivos, en contextos también
relacionales. Conocimiento es abstracción, es "reducción del
holos". Para comprender cualquier noción, se requiere del
contexto -del holos-, al cual se debe tal consideración.
El conocimiento tiene sus fases. La evolución intelectual de la
humanidad -más allá del discurso positivo (Comte, 1884) que
reduce la progresión intelectual a tres estados-, desarrolla
diversos momentos del desarrollo del pensamiento que configuran
un proceso de intelección, cuyo acceso obtiene cada quien según
su historia personal, y lo expresa la humanidad como un holos, a
partir de sinergias y eventos que expresan los estados de
conciencia de la sociedad o el nivel de conocimiento de un
pueblo, de una cultura o de una institución. Estos estadios o
etapas, son:
Etapa natural
Un primer estadio o instancia del conocimiento es de carácter
fenoménico. Está profundamente relacionada con las situaciones,
con los hechos y circunstancias propias del devenir. Es una
etapa ingenua. Se expresa y se asume el conocimiento con la
naturalidad del acontecer, y se producen interpretaciones
simples. Es el pensamiento del niño: natural y cándido. Es el
aprender de quien va descubriendo cosas nuevas, situaciones
novedosas. Dentro de estas circunstancias, el conocimiento se da
de manera espontánea, fruto de los acontecimientos, de la
cotidianidad, de los contextos, y como tal ocurre. Tiene como
características el pasmo, la sorpresa, el asombro.
Etapa esotérica
Etapa complementaria del pensamiento es la esotérica: es
misteriosa. Está determinada por la actitud de indagación que
presenta interpretaciones lejanas a una comprensión inicial,
ante lo cual corresponde una actitud de misterio: es cosa
extraña, ajena, puede ser tabú, puede ser difícil de comprender.
La respuesta está en buscar interpretaciones complementarias,
sustitutas o colaterales para comprender el contexto y las
situaciones. La etapa esotérica está asociada con la
superstición y tiene componentes psicológicos vinculados con
temores arcanos, con sentimientos, sensaciones, percepciones
ocultas, donde el temor se convierte en esperanza, como también
en miedo patológico. Esta etapa del pensamiento es mágica.
Corresponde a la justificación de hechos o fenónemos a fuerzas o
naturalezas completamente diferentes o trascendentes, sobre las
cuales se operan poderes especiales para modificar las
circunstancias. Existe conocimiento, experiencia, inferencia,
intuición, y asociaciones interpretativas misteriosas, al estilo
de "los dioses que habitan todas las cosas" y al modo de
"fuerzas miseriosas que dominan todo". Para el entendimiento
mágico detras de cada acontecimiento está un poder que supera
las circunstancias, responsable del acontecer. Si el interesado
domina las técnicas, los secretos, el idioma, entonces, adquiere
el "supremo" conocimiento.
Etapa mítica
Otra etapa del pensamiento lo constituye lo mítico. La actitud
esotérica, el entendimiento mágico, las inquietudes y las
indagaciones con respecto a los eventos, permiten respuestas que
justifican los fenómenos y las situaciones en proceso, con
criterios cosmovisionales, totalizadores, expresado ésto en
auténticas ficciones.
Los mitos son ficciones, son invenciones que se toman como
existentes, como reales. Justifican y explican los eventos y
expresan el conocimiento. Ofrecen interpretaciones a los
acontecimientos, con criterios de generalidad, y orientan el
entendimiento de los mismos, incluso con criterios de moralidad.
Pero siempre sobre ficciones.
Etapa religiosa
Otra etapa está asociada a la estructuración del pensamiento
religioso. Corresponde a la consolidación de los mitos, de las
ficciones, los cuales adquieren fuerza de verdad.
En la etapa religiosa se integran el asombro y la ingenuidad,
con el misterio y el mito, en una fase doctrinaria: lo expuesto
religiosamente es lo válido, es absoluto, pues es la verdad.
Es una etapa reduccionista, en lo teórico, en lo mitológico, en
lo esotérico y en lo mágico, que propicia la visión de la
realidad con criterios generalizantes y exclusivos pues se
insiste en que "esa es la única manera verdadera de ver las
cosas". La etapa religiosa es dogmática.
Etapa teorética
Otro momento particular de la evolución del pensamiento lo
constituye la teorética. En esta etapa, se especula sobre el
sentido y la verdad de las cosas, y se formulan interpretaciones
capaces de presentar de manera organizada un cuerpo de ideas. La
propuesta de ideas es especulativa, interpretativa y
probablemente autónoma con respecto a aplicaciones o
comprobaciones. Las teorías que en esta fase se plantean ofrecen
diversas formas de entender aquello de lo cual trata, sean
eventos, realidades, situaciones o ideas sobre ideas, con
carácter especulativo. La consistencia de la teoría está dada
por la forma como la misma es expuesta, la manera como se
sustenta y las relaciones de ideas que presente con propósitos
de convencimiento.
Etapa ideológica
La etapa ideológica del pensamiento se caracteriza por el
propósito de organizar las ideas, el conocimiento, de forma
coherente, estructurada y "científica". Es una etapa
fundacionista, coherentista y sistémica, asociada el pensamiento
"científico".
Es una etapa paradigmática, esto es, construido el sistema,
definidos el método, los recursos, las técnicas, las estrategias
y los demás aspectos que tienen que ver con la obtención de
conocimiento, se plantea como estructura de pensamiento
suficiente, con capacidad de convertirse en oficial en contextos
estructurales y organizacionales.
Es producto de la confrontación de realidades y de pareceres,
como también, de la búsqueda del conocimiento por vía de la
experiencia, de la comprobación o de métodos que garanticen
resultados cónsonos con el proceso indagativo. Esta etapa es
estructural (las estructuras conforman los sistemas) propone el
conocimiento elaborado, comprobado, organizado con criterios
metodológicos. Tiene fuerte raíz con la experiencia y puede ser
eminentemente racional, especulativa, empírica y también puede
derivar hacia el eclecticismo.
Etapa escéptica
Pensamiento escéptico. Alude a la etapa del conocimiento
caracterizada por la necesidad de dudar para obtener principios,
como también de comprobar el conocimiento para justificar la
veracidad del mismo.
El escepticismo tiene diversas manifestaciones, tales como el
relativismo, el pragmatismo y el empirismo. El relativismo,
supedita la razón de ser de las cosas a las relaciones y a los
contextos en los cuales se originan las interpretaciones. El
pragmatismo tiene como propósito el comprobar por via de los
hechos, de la utilidad y del beneficio o efectividad, la
veracidad del conocimiento. Y el empirismo, se propone comprobar
por la experiencia o por la experimentación la veracidad del
conocimiento.
La etapa escéptica esconde el dilema de la incertidumbre, lo
pretende resolver por vía de la constatación, pero mantiene la
incertidumbre activa pues la misma justifica la actitud
escéptica: si desaparece la incertidumbre, se supera el
escepticismo.
Etapa filosófica
El desarrollo filosófico corresponde a una fase avanzada del
pensamiento. Se caracteriza esta etapa por la reflexión
permanente, por la búsqueda reflexiva, histórica y situacional,
de los aspectos fundamentales de todas las cosas, con el
propósito de proseguir en la indagación, siempre teniendo como
propósito la adquisición de conocimiento, la búsqueda del saber
y la razón de ser de las cosas.
La etapa filosófica es instrospectiva, profunda en el análisis,
metódica, y trasciende hechos, cosas y contextos, pues aspira a
encontrar las razones primera y última de las cosas... para
continuar la indagación.
La etapa filosófica es dinámica.
Etapa holística
El pensamiento holístico implica la actitud abierta a la
historia, a los acontecimientos, a percibir contextos, ideas y
situaciones dentro de múltiples relaciones. El pensamiento
holístico es relacional: está en posibilidad de integrar
experiencias, relacionar conocimientos, vincular acciones,
dimensiones, interpretaciones, inferencias, con trasfondos de
posibilidades abiertas.
El pensamiento holístico pareciera caótico: está en permanente
indagación, está abierto a la comprensión, está orientado hacia
variadas interpretaciones y dispuesto a apreciar posibilidades,
a percibir diferentes maneras de entender, de percibir el ser y
las cosas. El caos se entiende como posibilidades abiertas, el
contexto y la circunstancia metahistórica en el cual se pueden
entender las cosas y en donde abstracción, realidades y procesos
se relacionan.
Por eso el pensamiento holístico conduce a percibir los eventos
con amplitud, con apertura, pues interpreta que la realidad es
una y es compleja, es una pero múltiple, es el aquí y el ahora
pero tiene una filiación histórica sorprendente: alude a lo
pretérito pero avisora, a su vez, los tiempos por venir, y es
trascendente.
6. Principios de la holística
Principio de la unidad del holos
Bajo este principio aristotélico, se comprende que la realidad
es una, aunque se exprese de diversas maneras. Contexto,
comprensión, objeto de estudio, tan sólo son evidencias de una
realidad de la cual todos y cada uno son eventos constituyentes.
La comprensión, estudio, percepción y vivencia de la realidad
está supeditada a múltiples factores, producto de relaciones
dinámicas, factoriales, las cuales a su vez propician nuevas
comprensiones y contextos. Las visiones dicotómicas, dialécticas
y dualistas quedan aceptadas en nociones integradoras, las
cuales propician una comprensión relacional de los procesos,
independientemente de sus diversas manifestaciones.
Principio de universalidad
El universo en toda su complejidad y en toda su comprensión es
producto de múltiples relaciones. Hilos invisibles y evidencias
empíricas y analíticas constatan la existencia del gran tramado
universal, el cual vincula energía con esfuerzo, intelecto con
ejecución, teoría y praxis, en una comprensión que integra a
unos y otros, en relaciones ciertas y paradójicas.
Principio de unicidad
Cada suceso, cada evento tiene la característica de su
singularidad, de su particularidad. Podrán existir seres,
objetos, personas, eventos o circunstancias similares, pero
nunca las mismas. Cada hecho, situación o ser tiene la
exclusividad de formar o integrar una autenticidad propia, pero
como un contínuo, como una posibilidad permanente, de ser, de
existir, de participar en eventos y en sucesos y en realidades
«únicas». Cada evento ocurre en sí mismo; es a su vez único, el
evento en sí es similar a otros pero corresponde a uno sólo como
tal.
Principio de identidad
Está determinado por las características propias de la relación.
El sentido de identidad tiene que ver con el ser o con el evento
en relación con otros seres y con otros eventos, en procesos
dinámicos de interrelación. Para que un evento se afirme en sí
mismo, ésto lo consigue en la medida que establece o se reconoce
en procesos relacionales característicos de su contexto. En ese
proceso relacional se desarrolla el principio de identidad, el
cual basa su razón de ser en las relaciones. Cada ser es por lo
que es por sus relaciones, dentro de contextos dinámicos y
progresivos. De ahí que la noción de identidad también sea
dinámica, evolutiva e integradora.
Principio de mismidad
En el contexto de las relaciones y de la dinámica propia de cada
ser y de cada evento, se opera el principio de mismidad, el cual
viene a constituirse en la identidad consigo mismo. Este
principio se refiere a la autenticidad en cuanto a los propios
procesos o manifestaciones de los eventos, en cuanto sus propias
características, circunstancias y manifestaciones, en un proceso
holopráxico contínuo porque dicha mismidad es, a su vez,
dinámica. La mismidad habla de la identidad consigo mismo, en el
plano de las relaciones y del devenir.
Principio de integralidad
Alude al reconocimiento de la realidad como compleja, como
expresión de diversas dimensiones o caracterizaciones que en su
conjunto constituyen la conformidad del evento. Los eventos se
expresan de múltiples maneras porque éstos son expresión de
variadas condiciones; las circunstancias se aprecian de forma
heterogénea pues aluden a múltiples condiciones, factores y
manifestaciones. La realidad expresa diversas dimensiones, puede
ser percibida de distinta manera pero la percepción es expresión
de relaciones profundas, complejas y a veces paradójicas, en
contextos dinámicos.
Principio de continuidad
El holos es un contínuo. Deviene, ocurre permanentemente. En
holística, aquéllo que pareciera un fin se constituye en el
principio de algo: toda conclusión es punto de partida. Los
límites son conexiones. Las barreras constituyen fuentes de
comprensión. Fenoménicamente, se pueden precisar «principios" y
«fines» a procesos o a eventos, pero éstos tan sólo son recursos
para simplificar y facilitar comprensiones en relaciones
espaciotemporales. Sin embargo, los hechos en sí son
manifestaciones transitorias de contextos u holos mayores que
progresivamente continúan ocurriendo. El contínuo no es lineal:
es multidimensional, ocurre en diversas direcciones, es
inmanente pero también es trascendente. El conocimiento es un
contínuo; lo entendido, puede decirse, es "metafórico": radica
en lo que se entiende pero fundamentalmente en el nuevo
conocimiento que lo ya entendido permite entender. El
conocimiento que ya se tiene facilita el acceso a nuevo
conocimiento y este conocimiento es válido básicamente por
aquello que permite captar, en un proceso dinámico hacia más
conocimiento.
Principio del todo y del contexto
En todo análisis, comprensión o vivencia se debe tener en cuenta
el holos, la totalidad de la circunstancia o del evento a
considerar, interpretado a su vez dentro del contexto, es decir,
visto desde las múltiples interacciones que determinan o
precisan ese «todo». La cultura, el lenguaje, los valores, las
relaciones, son de contexto: surgen y se expresan a partir de
múltiples interacciones, en el devenir y en la circunstancia...
Principio del evento y sus sinergias
Teniendo en cuenta los criterios gestálticos, también en
holística «el todo es mayor que la suma de las sinergias»: la
totalidad, el hecho en sí o el evento, está determinado por los
múltiples aspectos que lo integran, pero más que de manera
sumatoria, como producto de interacciones y expresiones
pluridimensionales. La actitud holista propicia una comprensión
mayor, vista desde la totalidad, que si se hiciera a partir de
los distintos elementos que componen cualquier suceso. Si se
permite la metáfora, un plato de comida se saborea por el
conjunto de sus interacciones y por la totalidad, que por la
sumatoria de todos y cada uno de los ingredientes.
Principio de relacionabilidad
Todo está profundamente relacionado. Todo es producto de
múltiples interacciones. Cualquier evento, hecho o circunstancia
es resultado de interacciones y gracias a éstas, a esa relación
permanente, se puede precisar la naturaleza del evento en sí.
Los seres se determinan, se definen, justamente por la
posibilidad de hacerlo en el contexto de las interacciones. De
hecho, un ser que se aisla "se frustra".
Principio del caos
El caos en sentido holístico se refiere a posibilidades
abiertas. Más que desorden en el sentido estricto de la palabra,
el caos expresa la multiplicidad de eventos en un holos
cualquiera, la infinitud de sinergias, relaciones y expresiones.
El caos, visto como contexto dinámico de múltiples interacciones
abiertas, paradójicas, evidentes y trascendentes, matriz
generador de ideas, de experiencias, de órdenes sociales y
políticos, de estructuras y relaciones transitorias. El
Principio de posibilidades crea alternativas para nuevos
descubrimientos, así como también para comprender las cosas
desde múltiples vertientes.
Principio del uno complejo
Tiene que ver con que cualquier evento, cualquier aspecto o
situación ha de ser visto desde sus manifestaciones, como
también desde los distintos aspectos que lo caracterizan. La
realidad es variada, es múltiple y relacional; aquello que es
objeto del conocimiento, es uno pero a la vez es múltiple; es
simple pero a la vez complejo. Esto lo expresa muy bien Morin
cuando desde su fenomenología advierte que "la complejidad es,
efectivamente, el tejido de eventos, acciones, interacciones,
retroacciones, determinaciones, azares, que constituyen nuestro
mundo fenoménico" (1998:32). En holística, si un investigador,
por ejemplo, analiza un caso cualquiera, puede precisar el
evento en estudio pero la descripción del mismo ha de ser hecha
teniendo en cuenta lo complejo, esto es, integrando los
diferentes aspectos que permiten precisar el uno, porque el uno
no es aislado, es un evento profundamente conectado con holos
interactivos.
7. Hologogía: praxis de una nueva educación
El proceso educativo tradicional, propio del modernismo, está
signado por una versión mecanicista y generacional que concibe
al ser humano como producto de "etapas" que se viven en momentos
particulares de la existencia, las cuales hay que atender de
manera especial, indistintamente de los estadios anteriores o de
los procesos por vivir.
Visto así, cuando se es niño, joven adulto o anciano, la
educación atiende la condición de niño, de joven, de adulto o de
anciano, sin realmente importar la historia inmediata pasada, o
su perspectiva futura, ya que resulta difícil concebir un
proceso formativo para un ser determinado por la
"transitoriedad". Por eso, se prefiere hablar de pedagogía,
asociada a los niños, o de andragogía, vinculada a los adultos.
Esta manera de ver las cosas conduce a un trabajo fragmentado,
impulsivo, pues se atiende a cada quien según el momento que
vive, en desconexión con sus experticias y experiencias pasadas,
con las presentes y con las venideras. En este contexto, la
historia personal está señalada por "etapas" pretéritas o
futuras: "cuando seas grande...", se le dice al infante, o al
joven. Y el adulto viene a constituir un estorbo pues no hay
proyectos de vida para él.
Sin embargo, está demostrado que la vida humana es un continuum,
es un proceso permanente que cada quien vive como "ser en
devenir": esto significa, como ser que vive una permanente
posibilidad de realización, a pesar o con el favor de su
condición biológica, psicológica, social o moral.
En consecuencia, el proceso educativo ha de ser visto como
"único", como una ilación en la cual prime una comprensión
holística del ser humano: que no trate de parcelar la educación
en "momentos particulares inconexos entre sí", sino que gestione
la labor educativa bajo una concepción que aprehenda lo humano
en una perspectiva histórica, con pasado, presente y futuro, con
criterios epigenéticos y de trascendencia.
Es por ésto que es necesario profundizar en el concepto de
hologogía (del griego holos, íntegro, entero, todo; y gogía-agein,
conducción, formación) (Barrera, 1990), orientado a crear
conciencia sobre la necesidad de originar procesos educativos a
partir de una comprensión que integre a toda la persona, esto
es, en su integralidad, en su potencialidad, en su devenir, en
sus múltiples dimensiones, y a todas las personas, en su
acepción universal (toda la sociedad, todo el pueblo, todos los
pueblos), en la permanencia de la vida humana.
La hologogía viene a ser, entonces, el proceso educativo
contínuo, la praxis formativa que integra al ser humano en su
perspectiva más amplia, pero que se expresa en la necesidad de
diseñar una estructuración educativa armónica, que atienda a
cada quien en su condición de infante, como también en su
realidad de joven, o de adulto y, por supuesto, lo integre
además en su senectud.
Un proceso formativo que justifique en todo momento y lugar, y
según sean las condiciones, una comprensión del humano en su
percepción antropológica, psicológica y social más amplia! ¡Que
le reconozca actualidad al niño, al adolescente, al joven, al
adulto, al anciano, al hombre y a la mujer, y que reinvindique
el derecho de existir en cada época y bajo cualquier
circunstancia!
La hologogía, pues, está centrada en una visión universal de la
persona, como ser en devenir, en evolución constante, en
tránsito permanente, en realización pasada, presente y futura,
en una actitud que reinvindica lo fundamental de su naturaleza.
8. Sintagmas
El conocimiento y la apertura hacia nuevos horizontes están
dados por la integración de paradigmas, en un proceso creativo
de carácter sintagmático. Por paradigma se entiende estructura
de pensamiento o perspectiva epistémica bajo los cuales es
apreciada una realidad cualquiera; paradigma significa "del lado
de", "en la perspectiva de", "bajo la óptica de", y se refiere a
una manera determinada de ver la realidad, una forma de actuar o
una particular manera de ver el todo (el holos).
Actuar paradigmáticamente significa ver, juzgar y actuar según
un modelo teórico determinado, muchas veces en detrimento de
otras maneras de ver las cosas, las cuales también tienen
validez y derecho a ser tenidas en cuenta. En una sociedad tan
compleja no basta con ser paradigmático; todavía más, ser
paradigmático constituye un problema serio sobre todo en
contextos donde la realidad debe ser vista desde distintos
ángulos, para poder tener una apreciación completa. Un mundo
paradigmático es un mundo dialéctico, enfrentado, pues un
paradigma por lo regular es visto como opositor, y percibido con
recelos y temores.
Sin embargo, en la sociedad que se perfila, es necesario
trascender las posiciones paradigmáticas para converger a una
manera abierta, participativa, holística de la realidad. El
trabajo multidisciplinario, los nuevos desarrollos y los
alcances en ciencia, en técnica y en nuevos desarrollos se
logran con el esfuerzo mancomunado, con el trabajo de
profesionales de distintas disciplinas quienes desde diversos
modelos teóricos -Mt- interpretan los eventos y en consecuencia
sugieren respuestas a los dilemas de la complejidad.
Por eso en holística se habla de los sintagmas (Sypal, 1995).
Para comprenderlos, es preciso trascender la posición
paradigmática y asumir una actitud abierta, integradora, capaz
de reconocer distintos paradigmas para integrarlos en contextos
epistémicos más completos.
Y esa tarea corresponde a los sintagmas. ¿Qué es, entonces, un
sintagma?
En sentido simple, un sintagma es la integración de paradigmas.
Un sintagma constituye la integración de experiencias y saberes,
los cuales mediante un proceso relacional dan origen a una
comprensión amplia, trascendente, compleja, sujeta al contexto y
a las relaciones. Esto significa que un sintagma integra,
comprende y aprehende conocimiento y experticias, y genera una
nueva manera de percibir la realidad, teniendo en cuenta siempre
los aportes de los anteriores paradigmas, pero planteándose el
nuevo conocimiento como un modelo, válido hasta tanto esa manera
de ver las cosas pueda ser integrada en un proceso de
conocimiento, esto es, en un nuevo sintagma.
El valor del sintagma no radica en "el sí mismo": los sintagmas
orientan hacia nuevas comprensiones, pues no pretenden presentar
el conocimiento como "final y determinante", ya que los
sintagmas son procesos de investigación, de indagación y de
creación abiertos hacia interacciones permanentes, de carácter
creativo.
Los sintagmas están integrados en holos de comprensión, y éstos
a su vez tienen que ver con otros holos que también expresan
múltiples relaciones de eventos, sinergias y contextos diversos.
Si bien es cierto que en un proceso sintagmático la comprensión
generada contiene aportes fundamentales de los diversos
paradigmas, el sintagma logrado -entiéndase la nueva
comprensión-, para una mejor apreciación del proceso y de dicho
sintagma, ha de ser visto: a. desde su propia significación; b.
en el contexto de las relaciones con los paradigmas que lo
generaron; c. en la posibilidad que se genera de percibir
potenciales paradigmas emergentes; y d. en las interacciones de
a, b y c, ya que es necesario tener en cuenta, en un proceso
sintagmático, la multiplicidad de relaciones.
El sintagma exige estudio, investigación, apertura y
comprensión, pero permite al intelectual, al investigador, al
docente y al científico, estar abierto a los nuevos tiempos,
percibir la complejidad con más naturalidad y proveerse de un
recurso -si se quiere técnico- para la obtención y la generación
de mayor conocimiento.
9. Holística y sistemas
Con respecto a los sistemas, la holística conduce a entender que
éstos constituyen holos definidos por las interacciones
características de su propia configuración, los cuales dentro de
una comprensión abierta se conjugan y expresan en múltiples
interacciones con otros sistemas en procesos interactivos de
carácter geotemporal. En consecuencia, la holística conduce a
conocer y comprender los sistemas en sus múltiples eventos,
sinergias e interacciones, dentro de las consideraciones propias
del sistema, como también dentro de las múltiples interaciones y
sinergias de estos holos con otros contextos, eventos y
sistemas.
En el plano de la gerencia y de las organizaciones económicas,
sociales y políticas, la holística exige que la concepción de la
misma sea amplia, abierta, dinámica e interactiva, teniendo
siempre posibilidades de apertura y de desarrollo hacia diversos
contextos, como bien lo expresan las diversas características y
exigencias que las distintas organizaciones están en cierta
manera obligadas a aplicar para garantizar su sobrevivencia.
En holística, la gerencia debe estar caracterizada por la
formación profesional especializada, pero abierta a
comprensiones multidisciplinarias, en base a delegaciones y
liderazgos compartidos, los cuales propicien mayor participación
de los involucrados en los procesos, especialmente en la
ejecución de tareas, en el ejercicio del liderazgo, en la toma
de decisiones y en los factores diversos, propios de los
contextos en los cuales la gerencia ocurre.
Una gerencia con criterios holísticos conduce a visualizar el
holos, entiéndase estructura, sistema, empresa, organismo, etc.,
en su mayor amplitud, aprehendiendo en este proceso los
distintos eventos y aspectos que lo constituyen, en su relación
con otros contextos y proyecciones, de forma tal que las
decisiones, los hechos y las circunstancias «particulares»
puedan ser apreciadas en mayor magnitud por su propia incidencia
y por los efectos y derivaciones que puedan tener en otros
contextos.
10. Referencias
Aristóteles:
-1992. Metafísica. Ediciones Universales. Bogotá, Colombia.
Barrera Morales Marcos Fidel
-1999. Holística, comunicación y cosmovisión. Fundación Sypal-Fundacite
Anzoátegui. Caracas, Venezuela.
-1999. El intelectual y los modelos epistémicos. Fundación Sypal.
Caracas.
-1995. «La importancia del enfoque holístico». Revista Medio
Internacional. Nº 8. Fundación Sypal. Caracas, julio de 1995.
Capra, Fritjof:
-1992. El Tao de la Física. Editorial Humanitas. Barcelona,
1992.
Capra, Fritjof y Steindl-Rast, David:
-1994. Pertenecer al Universo. Encuentros entre Ciencia y
Espiritualidad. Editorial Edaf. Madrid.
Comte, Augusto
-1995. Discurso sobre el espíritu positivo. Altaya. Barcelona,
España.
Hurtado de Barrera, Jacqueline:
-2000. Metodología de la Investigación Holística. Fundación
Sypal-IUT-Caripito. Caracas.
Martínez Echeverri, Leonor. Martínez Echeverri, Hugo:
-1996. Diccionario de filosofía. Panamericana Editorial. Bogotá,
Colombia.
Morin, Edgar:
-1998. Introducción al pensamiento complejo. Gedisa.Barcelona,
España.
Weil, Pierre:
-1993. Holística. Una nueva visión y abordaje de lo real.
Ediciones San Pablo. Bogotá.
Resumen: La holística constituye una de las vertientes del
conocimiento con más atractivo en el siglo XXI. Los procesos de
la complejidad, las redes, la globalización, la integración de
paradigmas, la trandisciplinariedad, la globalización, son
evidencias de una condición de la sociedad y del conocimiento,
que pese a las incomprensiones de algunos, transita hacia
apreciaciones cada día más actuales de la sociedad y de la
cultura. Sin embargo, ¿qué es la holística?, ¿cómo entenderla?,
¿qué aspectos formula?, ¿cómo se expresa? Estos son algunos de
los interrogantes que este texto desarrolla, como un
acercamiento más que con propósito de exhaustividad. En él, el
autor expone consideraciones sobre la holística, sus
expositores, principios, evidencias y reflexiones, e invita a
profundizar en el estudio de una corriente del pensamiento
actual que cada día impacta la política, la medicina, la
economía, en fin, la ciencia en general.
Descriptores: Holística. Holismo. Globalidad. Holos. Totalidad
El autor: Marcos Fidel Barrera Morales. Licenciado en
Comunicación Social, Universidad Católica Andrés Bello, Ucab,
Caracas, Venezuela; periodista; editor y director de medios
impresos; articulista y escritor. Director General de la
Fundación Sypal y editor de Medio Internacional, órgano
informativo de Sypal. Estudios de maestría en filosofía en la
Universidad Simón Bolívar, Caracas. Investigador. Miembro
fundador de la Sociedad Internacional de Investigación
Holística. Escritor. Conferencista invitado en de las
universidades Santa María, Universidad Bicentenaria de Aragua,
Universidad de Oriente, Universidad Pedagógica Experimental,
Santiago de Cali, Uniciencia... Conferencista internacional,
asesor y coordinador de proyectos. Director general de las
Jornadas Internacionales de Investigación Holística y del
Seminario Internacional educación etica y Sociedad. Libros:
Planificación prospectiva y holística (2000). Sugerencias para
redactores, comunicadores e investigadores (2000). Cuentos
(2000). El intelectual y los modelos epistémicos (1999);
Holística, comunicación y cosmovisión (1999); Comunicación y
Antropología (1987)...
Autor:
Marcos Fidel Barrera Morale
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